viernes, 2 de diciembre de 2011

Capítulo 1

Un día,cuando te das cuenta de todo lo que pasa a tu alrededor,reaccionas. De una forma u otra. Pasan los meses,pero tú sigues pensando que eso no ha pasado,y no quieres salir de ese malestar. Lo que meses antes pasó,que te hizo tanto daño,te envuelve y te envuelve. No te deja salir. Sigues pensando en lo feliz que fuiste con él. En lo que podría haber sido y no fue. Piensas que todo va a cambiar,que él va a volver y que volveréis a ser felices,pero no. Afronta la realidad,él no va a volver,ya ha rehecho su vida y tú sigues ahí como una tonta esperándole.

Así estaba yo. Hundida en mí desde hacía un mes. Mis amigas lo veían cuando salían,con una chica según me decían. Era guapa,alta y simpática. Eso era lo peor de todo,que no tenía un pero.

-Venga,Ali,sal un poco...Llevas un mes sin salir.

-¿Te molesta que no salga?

-Tía,soy tu mejor amiga,por favor...Necesitas despejarte. Además,él está por ahí divirtiéndose y tú aquí metida. Eres tonta.-La miré fijamente.

-Está bien.-Dijo dando palmadas de la alegría.-Pero una cosa,Patri,a las doce aquí.

-Hecho.-Y me dio la mano.

No sé como consiguió convencerme,sería que aquella tarde estaba de buen humor,pero me veía predispuesta a pasármelo bien quería divertirme de una vez después de un mes. Ahora,quería dejarle bien claro,que lo he superado,o eso creía yo.


Me miré por última vez delante del espejo en el baño de aquella discoteca,no estaba guapa. No me veía bien. Pelo rubio rizado,cazadora negra de cuero,pantalones negros y tacones del mismo color.

Daba igual. Iba a divertirme. Un último retoque a los labios rojos y listo.

Salí y Patri,Ana,Cris y Claudia me esperaban en la puerta.

-¡Tía! Quiero ese pintalabios rojo.-Me dijo Cris.

-No te lo crees ni tú,bonita.

-Bueno,vamos a pedir algo,¿no?-Dijo Ana.

-Si queréis voy yo.-Dije. Todas asintieron. Me dirigí a la barra mientras esquivaba a la gente que bailaba pegada,apenas sin saber quiénes eran. Me acerqué a la barra y levanté la mano para que el camarero me atendiera,pero fue en vano. No me hacía caso. A mi lado,había un chico de pelo y ojos negros,barba y muy alto con una camiseta pegada a su cuerpo.

-¿Qué querías?-Me preguntó.

-Dos Martinis y dos Mojitos.

-¡Eh,Martín! ¡Dos Martinis y dos Mojitos!-Le dijo a gritos al camarero giñándole un ojo. No entendí muy bien ese gesto,pero le sonreí. Al cabo de dos minutos,el camarero me sirvió los cuatro vasos.

-Gracias.-Le dije al chico que estaba a mi lado. Me saqué la cartera para pagar,pero él me paró la mano.

-Ya está pagado.-Me dijo.

-¿Como que ya está pagado? Pero si ni siquiera has sacado la cartera...

-Pero ya está pagado. Ciao.-Y sin decir nada más,se dio la vuelta y se fue. Me quedé mirando al camarero que sonreía y cogí los vasos de encima de la barra. Todas bailaban,y disfrutaban. Bebían de sus vasos,mientras el líquido que contenían se agitaba.

-Ali,te está mirando media discoteca.-Dijo Patri.

-¿Por qué? ¿Tengo algo manchado?

-Porque estás buenísima esta noche.-Y todas rieron al unísono.

Decidí salir un momento a la calle,a tomar el fresco. La cola para entrar se hacía infinita. Casi no se veía el final. Movía mi vaso y lo miraba. El hielo se iba consumiendo a medida que pasaban los minutos.

Una mano se posó en mi hombro,miré hacia atrás. Era un hombre alto,con el pelo rapado,de grandes dimensiones con una chaqueta negra y una camiseta blanca. Su cara estaba encendida,al igual que sus ojos y apretaba sus manos una contra otra.

-Hola...-Me dijo con una voz ronca.

-Déjame.

-¿De verdad crees que te voy a hacer algo?

-He dicho que me dejes.

-¿Y si no te quiero dejar?-Dijo pasando su mano por mi cintura.

-¡Que no me toques!-Dije. El tipo hizo ademán de pegarme un guantazo,pero algo lo paró. Alguien lo empujó al callejón que había al lado. Era el chico de la barra,el chico que me había invitado a las bebidas. Golpe arriba y abajo,por la derecha y por la izquierda. De repente el grandullón se levanta y le endosa y gran puñetazo en la cara. Temo por el,pero vuelve a pegarle al tipo,haciendo que al final,caiga tumbado en el suelo.

-¿Estás bien?-Me dijo cogiéndome de los hombros.

-Sí,sí. Te ha hecho sangre...-Dije tocándole la herida del labio. A parte de esa,tenía el pómulo rosado casi rojo y el ojo cerrado.

-Te quería hacer daño.

-Pero si ni siquiera me conoces...-Dije tomando su mano de mi hombro. Él negó con la cabeza.

-Ya lo sé. ¿Tú dejarías que me pegasen?

-No.

-Pues con esto es lo mismo.-Y me dio un beso en la mejilla.-Ciao.-Dijo marchándose de nuevo.

-¡Eh,espera!-Él se dio la vuelta.-Ni siquiera me has dicho tu nombre.

-Piero.-Sonrió.

-Alicia.-Le devolví la sonrisa.

-¿Es posible que te vuelva a ver sin meterme en peleas?-Me dijo.

-No lo sé.

-Lo sabes. Y es un sí.

-No puedes decidir por mí.

-Ya lo he hecho. Mañana a las diez en el restaurante “La mia Mamma”.-Y se fue.

1 comentario:

  1. Esta muy bien alguna falta de ortografía es lo que tiene escribir en el ordenador pero mu bien mereces mis respetos.
    De parte de tu Alex :)

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