Capítulo 2.
Y no sé lo que tenía aquella chica. Era especial. Había invitado a muchas otras chicas antes,pero a ella algo la hacía diferente. Dejada y distraída a mi parecer,lo que necesitaba por una noche. Quizá fue muy precipitado invitarla a cenar,pero bueno,por algo se empieza. Lo que vi en su mirada,fue rencor,miedo,atrevimiento...Pero no sé a qué. No sé a quién. Ni porqué. Ni cómo le pasó todo eso. No sería un buen periodista si tuviera que contestar todas esas preguntas.
Me puse la americana y cogí el coche. Hyundai ix30,negro. Agarré el volante,y encendí la radio. “Satisfaction” de los Rolling Stones sonaba,un clásico. Me peiné un poco y me miré en el espejo. Seguía pensando de dónde me salieron las fuerzas para derribar al gorila que casi le da un guantazo. Todavía me dolía el pómulo,el labio y el ojo por los puñetazos varios que me había endosado. Fue sin esperarlo,me abalancé sobre él,no lo dudé ni un solo segundo.
Doblé a la izquierda,otra vez recto. El letrero luminoso con luces de neón en una esquina se iluminaba en rojo,blanco y verde. “La mia mamma” ponía en grande. Aparqué cerca y con suerte. Me dirigí hacia el restaurante,donde habíamos quedado. Me acerqué hacia donde estaba el metre,que iba distraído.
-Antonio...-Dije. Él se dio la vuelta,pero una mano me tocó el hombro haciendo que yo también me diera la vuelta. Era ella. Otra vez ese pelo rizado y esos labios rojos. Ojos color caramelo transparentes,casi se le podía leer el alma. Sonreí,como un tonto. Un imbécil. Llevaba unos pantalones vaqueros,con unos tacones beis, una camisa holgada del mismo color con unos cuantos y pulseras como complementos. La hacía más mayor,sin ni siquiera saber la edad que tenía.
-Hola.-Me dijo ella.
-No te esperaba.-Le respondí.
-Me invitaste tú,¿recuerdas?
-Lo recuerdo. Quiero decir...
-Sé lo que quieres decir. Que no esperabas que te tomara en serio.
-Exacto.-Ella sonrió. Le hice un gesto con la cabeza para ir a la mesa que había siempre para mí.
Puso su bolso en la silla que tenía a su lado,y la miré fijamente. Seguía viendo en sus ojos aquel rencor,atrevimiento,miedo...Pero esta vez le añadiría algo más: dolor.
-Cuéntame algo de ti.-Le dije.
-¿Qué quieres que te cuente?
-No te conozco. Cuantos años tienes,apellidos,ciudad natal,aficiones...
-Alicia Pérez. Dieciocho años,Madrid,me gusta leer.
-Piero Gómez Biagioni,Roma,me encanta el fútbol,veinticinco años.
-¿Roma? Debí intuirlo por tu nombre...
-¿No tienes nada más que contarme?-Le dije.
-¿De mi vida? Es un desastre. Nada más que eso.
-No digas que es un desastre. Si no...
-¿Si no qué?
-No serías así de guapa.-Ella negó con la cabeza sonriendo.
-Mi novio me dejó,y ahora zorrea por ahí como si no hubiera mañana. Me he pasado un mes entero llorando. Dos años de mi vida echados por tierra.
-¿Y por eso lloras? Se llora por enfermedad,por problemas económicos,por muertes...¿Pero porque ese imbécil te deje?-Dije negando. Sin esperarlo,ella comenzó a sollozar.-Eh,eh,eh...-Le dije levantándole la cabeza.-Ya está. No existe. Imagina que nada existe. Sólo tu y yo en este restaurante. No hay problemas,no hay suplicios. Todo ha acabado. ¿Eres medianamente feliz?
-Sí.-Dijo ella. Yo sonreí. Me hacía feliz verla así.-¿Eres así con todas?
-No. Sólo con las especiales.
-¿Cuántas son las especiales?
-Muy pocas.
-¿Pero cuántas?
-Dos.
-Ah,dos.
-Tú y mi madre.-Ella se echó a reír.-No te rías,es verdad. ¿Sabes porqué este restaurante se llama así?
-¿Eres el dueño del restaurante?
-En parte. Mi madre le da nombre a este restaurante. “La mia Mamma”,es decir,Mi Madre. ¿Y sabes otra cosa?-Ella negó con la cabeza.-Una vez más,todo está pagado.
-Imposible.-Yo asentí.-No sé ni para qué traigo cartera...-Dijo tocando su bolso. Me miró fijamente,seguía con esa mirada.
-Ya entiendo una cosa sobre ti.
-¿Has estado pensando en mí?-Me quedé en silencio y asentí.-Cómo no. La chica a la que salvé del puñetazo de un gorila.
-Mi héroe.
-No soy un héroe. Fue instantáneo. No pude pensármelo. Fue un impulso nervioso lo que me llevó a hacerlo.
-¿No te lo pensaste?
-Ni un segundo.
-¿Fue por lo que no entendías sobre mí?
-En parte. No entendía tu mirada,lo que ella escondía. Veía rencor,miedo,atrevimiento,dolor...Pero ahora lo entiendo.
-¿Lo sigues viendo?
-Sí. Lo sigo viendo. Y no me gusta ver eso,en unos ojos tan bonitos. -Ella se sonrojó.
-No tengo los ojos bonitos. Es este maquillaje,que intenta ocultar como soy en realidad.
-Tonta.
-Ya lo sé. La vida me ha enseñado a serlo.
-La vida no te ha enseñado nada todavía. No nos ha enseñado nada todavía. Deja de ser tonta,porque es algo que has adoptado tú por la sociedad,y no. No eres tonta. Eres preciosa.
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